Para Axa y Liz. Una nocheyanotevolví aver.
Ya sabrás.
El silencio de los huesos y las almas rotas.
Las mujeres abandonadas en rincones de violenta podredumbre.
Las ánimas de los inocentes que durmieron eternamente por un hoyo de plomo a medio cráneo.
Impuras soledades de olvidadas debajo de cualquier puente.
Entonces salieron de una casa o entraron por ellas.
Se rompieron en veinte mil fragmentos y se acumula la sangre debajo de una bandera en la que ya no cree nadie.
En susurro te piden cuidado, en susurro se despiden, las risas locas se escuchan en la calle.
Metal de piel, metal de hueso, no existe bien, la vida no alcanza, nos rasgan y devoran, gritos colgados de cadenas, fosas inacabables de nombres sueltos, nadie sabe lo que el vientre del monstruo digiere.
Y las tumbas no terminan, ya no germinan árboles sino rostros, ya no hay niños sino espinas.
El miedo nos empapa, las horas no suenan, los golpes si, telarañas de un sin razón, locos y ridículos, el mundo camina para atrás.
Nos mudamos hasta que el próximo charco de sangre nos alcance.
Todos hemos perdido algo. Como seguramente ya sabrás.
Pd. Que vulgares me resultan las páginas de policía y haberte visto así.
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