
Compré el vestido.
Y supe que se vería de diez cuando se cayera de alguna resbaladilla
o se vomitara encima la leche.
A esa edad son seres viscosos y chillones.
Alegoría de vuelos... filtreaba con la sonrisa que seguramente sería la tuya.
Yo no espere como tú esperabas, pero me prometí tomarte foto… te diría entonces que no eres mal ejemplo y la cuidaría tus noches de cine y motel.
Te diría que estoy cansada de las historias tristes. Que el día de hoy me acosaron y me sentí feliz en una biblioteca.
Pero
No voy a decirte nada.
Te voy a abrazar a la distancia y sembraremos una planta porque nadie ha de morir,
el olvido es el que mata.
Siempre. Tendremos algo. Un pedazo de cielo. Una mano y siempre habrá una Liz
y una Susi para creer y soñar.
Ahora cierra la tapa.
Y tira ese vestido a la basura.
Contágiate de las olas y vamos a dormir.
Por los que se fueron.
Amén
1 comentarios:
Léeme como te leo yo, dame tu blog sin medida (pa cantarse al estilo Juan luis Guerra)
Publicar un comentario en la entrada